Con adultos, la TCC permite identificar patrones de pensamiento que generan malestar (como la autoexigencia, la culpa o el miedo al fracaso), para luego cuestionarlos, resignificarlos y modificarlos.
Se trabaja con herramientas estructuradas como registros cognitivos, reestructuración de creencias, técnicas de relajación, exposición gradual o planificación de actividades, según las necesidades del paciente. El enfoque es activo, colaborativo y orientado a objetivos terapéuticos concretos.
Tratamiento de la ansiedad generalizada y ataques de pánico
Exposición progresiva, control de pensamientos y reentrenamiento atencional.
Depresión y bajo estado de ánimo
Identificación de patrones negativos, reestructuración cognitiva y activación conductual.
Manejo del estrés y burnout laboral
Técnicas de afrontamiento, gestión del tiempo y equilibrio emocional.
Trastornos obsesivo-compulsivos (TOC)
Exposición con prevención de respuesta, restructuración cognitiva y reducción de rituales.
Terapia para duelos y pérdidas
Procesamiento emocional, aceptación, resignificación y acompañamiento.